Relatoría del taller regional de intercambio con organizaciones y personas defensoras ambientales
Objetivo y alcance
El taller reunió a personas defensoras ambientales, organizaciones de sociedad civil, especialistas y actores que trabajan acompañando procesos de defensa territorial en América Latina. El intercambio buscó conocer, desde sus propias experiencias, los principales riesgos que enfrentan actualmente las personas defensoras del ambiente y la tierra; identificar estrategias de protección y fortalecimiento que han demostrado ser útiles; y explorar de qué manera una iniciativa transnacional como LEAD puede complementar y fortalecer el trabajo que ya realizan organizaciones y comunidades en los territorios. Esta relatoría se concentra exclusivamente en el diálogo entre participantes y sistematiza sus principales aportes de manera anonimizada.
Síntesis ejecutiva
1. Principales riesgos y desafíos identificados
- Violencia, amenazas y criminalización: las personas participantes señalaron que la inseguridad continúa siendo uno de los principales factores que amenazan la sostenibilidad de los procesos de defensa ambiental. Las situaciones mencionadas abarcan desde amenazas y agresiones físicas hasta asesinatos, persecución y acoso judicial. La criminalización mediante herramientas jurídicas apareció de manera reiterada. Se mencionaron casos en los que procesos judiciales, acusaciones o la fabricación de delitos son utilizados para desgastar, intimidar o restringir la actuación de liderazgos territoriales e indígenas. En algunos contextos, este riesgo se combina con intereses extractivos, estructuras locales de poder, economías ilícitas o crimen organizado.
- Estigmatización, desinformación y disputa de narrativas: otro riesgo transversal es la construcción de narrativas que presentan a quienes defienden el ambiente y los territorios como obstáculos al desarrollo. Las personas participantes señalaron que estas narrativas pueden provenir de actores estatales, políticos, económicos y, en determinados contextos, religiosos. La desinformación fue identificada como un mecanismo que contribuye a deslegitimar las demandas territoriales, aumentar la exposición de las personas defensoras y facilitar posteriores procesos de criminalización.
- Disputas territoriales y presión sobre los recursos naturales: las mayores situaciones de conflictividad relatadas están fuertemente vinculadas con la tenencia y saneamiento de tierras, las concesiones mineras, la explotación de recursos naturales y otras actividades extractivas. Durante el intercambio también se destacó que detrás de estos conflictos pueden existir redes de actores más amplias que las empresas directamente involucradas, incluyendo inversionistas y actores del sector financiero. En otros casos, se mencionó la interacción entre economías legales e ilegales y su impacto sobre los territorios y las comunidades.
- Debilitamiento institucional y reducción de salvaguardas: varias intervenciones señalaron que los riesgos no surgen únicamente de la ausencia del Estado. En algunos contextos, las propias instituciones estatales pueden contribuir a la vulnerabilidad de las comunidades mediante persecución judicial, control territorial, desatención de sus obligaciones de protección o flexibilización de salvaguardas ambientales y regulatorias. También se expresó preocupación por cambios políticos regionales y procesos de alineamiento entre gobiernos y determinados intereses económicos o geopolíticos. Estas interpretaciones fueron planteadas por participantes como factores que, en sus respectivos contextos, pueden profundizar la presión sobre territorios y defensores.
- Dimensión digital de los riesgos: los ataques digitales fueron mencionados como parte integral de las amenazas actuales. Entre ellos aparecen espionaje, vulneración de información confidencial, sabotaje de bases de datos y otras formas de exposición digital. Esto genera una necesidad creciente de capacidades de seguridad y resiliencia digital, particularmente para comunidades y organizaciones que manejan información sensible o que trabajan en contextos altamente restrictivos.
- Exilio y continuidad de la defensa ambiental: un desafío específico surgido del intercambio fue el de las personas defensoras que deben abandonar sus territorios o países. En contextos donde el propio Estado participa de la persecución, el exilio puede convertirse en la única alternativa de protección. Sin embargo, el desplazamiento suele fragmentar las redes políticas y comunitarias que sostenían la defensa territorial. Se identificaron dificultades para continuar el activismo a distancia, acceder a mecanismos de protección, conseguir financiamiento y reconstruir redes en el país de destino. También se enfatizó que la protección debe contemplar no solamente a la persona defensora, sino a sus familias y redes cercanas.
2. Estrategias que están funcionando
- El tejido comunitario como primera línea de protección: la principal coincidencia fue que la protección comienza en la propia comunidad. Las asambleas, las autoridades tradicionales, los protocolos comunitarios de seguridad, el cuidado mutuo y el monitoreo territorial permiten disminuir el aislamiento de quienes están más expuestos. Estas estructuras aportan además legitimidad interna a los liderazgos y distribuyen la responsabilidad de la defensa del territorio, evitando que la protección recaiga exclusivamente sobre individuos específicos.
- Fortalecimiento permanente de capacidades y nuevos liderazgos: las personas participantes destacaron la necesidad de sustituir los procesos formativos aislados por plataformas permanentes de desarrollo de capacidades locales. También se señaló la importancia del relevo generacional: los procesos de capacitación no deberían involucrar siempre a las mismas personas, sino trasladar capacidades hacia las bases comunitarias y formar nuevos liderazgos, especialmente jóvenes.
- Intercambio entre comunidades y articulación transnacional: los intercambios entre comunidades que enfrentan situaciones similares fueron señalados reiteradamente como una herramienta efectiva. Permiten reconocer patrones comunes, compartir estrategias que funcionaron (y aquellas que no) y construir agendas propias. La experiencia de encuentros entre organizaciones de distintos países mostró además que estas conexiones pueden transformarse progresivamente en redes transnacionales autónomas, con canales propios de comunicación y capacidad para formular sus propias prioridades.
- Generación comunitaria de evidencia y conocimiento: otra línea destacada fue la necesidad de que las propias comunidades puedan generar, controlar y utilizar evidencia sobre las situaciones que enfrentan. Se advirtió sobre prácticas extractivas de conocimiento mediante las cuales organizaciones externas o instituciones académicas obtienen información de los territorios sin devolver resultados ni fortalecer las capacidades locales. Como alternativa, se compartieron experiencias de formación de investigadores locales, vinculando la producción de evidencia directamente con procesos de incidencia territorial.
- Alianzas externas y acompañamiento técnico: las alianzas con organizaciones sociales, universidades, periodistas, especialistas y organizaciones internacionales aparecen como un complemento fundamental del tejido comunitario. En particular, se destacó el valor del acompañamiento jurídico y técnico cuando las comunidades deben negociar con tomadores de decisiones, enfrentar procesos judiciales o construir litigios estratégicos.
- Visibilidad como mecanismo de protección: la visibilización fue planteada no únicamente como una estrategia comunicacional, sino también como una herramienta de protección. Una causa, comunidad o persona defensora completamente aislada puede encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad. Conectar iniciativas locales con periodistas, organizaciones internacionales y espacios de incidencia puede aumentar el costo político de las agresiones y generar redes externas de acompañamiento.
3. ¿Cómo puede LEAD aportar valor?
A partir del intercambio, se pueden identificar seis funciones complementarias en las que LEAD podría aportar valor sin sustituir las capacidades existentes en los territorios.
3.1. Amplificar voces locales y construir narrativas regionales y globales
La expectativa más reiterada fue que LEAD pueda ayudar a que experiencias que permanecen circunscriptas al ámbito territorial o nacional alcancen mayor visibilidad.
Esto supone no solamente comunicar casos individuales, sino también conectar situaciones dispersas y mostrar patrones comunes, vinculando campañas locales con narrativas regionales y globales. LEAD podría funcionar, en este sentido, como un amplificador de iniciativas existentes, contribuyendo al mismo tiempo a legitimar el trabajo de las organizaciones territoriales frente a otros actores.
3.2. Abrir puertas a espacios internacionales de incidencia
Las organizaciones territoriales frecuentemente enfrentan barreras económicas, institucionales, lingüísticas o de información para acceder a espacios multilaterales. Las personas participantes señalaron que LEAD podría facilitar conexiones con mecanismos internacionales, conferencias, relatorías, procesos de Naciones Unidas y otras instancias donde puedan presentarse situaciones locales o utilizarse herramientas internacionales de protección e incidencia. Más que representar a las comunidades, el valor agregado estaría en crear condiciones para que las propias organizaciones y personas defensoras puedan participar y ser escuchadas.
3.3. Consolidar una red permanente de aprendizaje entre pares
Los intercambios realizados durante el propio taller fueron identificados como valiosos en sí mismos. LEAD podría sistematizar esta función mediante espacios periódicos de intercambio entre comunidades y organizaciones que enfrentan desafíos similares, permitiendo compartir:
- estrategias de protección
- metodologías de incidencia
- experiencias jurídicas
- mecanismos de monitoreo comunitario
- herramientas para documentar impactos
- prácticas de seguridad digital
- experiencias exitosas y aprendizajes derivados de iniciativas que no funcionaron.
Una red de este tipo permitiría evitar la duplicación de esfuerzos y acelerar la circulación de conocimiento entre territorios.
3.4. Articular mecanismos integrales de protección
Las demandas expresadas muestran que las necesidades de protección exceden ampliamente la seguridad física. Se mencionaron explícitamente necesidades de asesoría jurídica especializada, protección y resiliencia digital, análisis de riesgo, acompañamiento psicosocial y acceso a fondos de respuesta rápida. En los contextos más críticos, este acompañamiento debería contemplar además mecanismos para sostener la defensa ambiental desde el exilio, incluyendo el apoyo a las familias de las personas defensoras y la posibilidad de continuar las actividades de incidencia a distancia. LEAD no necesariamente tendría que prestar directamente todos estos servicios. Puede aportar valor conectando organizaciones y personas defensoras con actores especializados y haciendo más navegable el ecosistema existente de protección.
3.5. Incidir sobre el ecosistema de financiamiento
Una de las brechas más concretas identificadas está relacionada con el financiamiento. Los mecanismos tradicionales de cooperación no siempre son compatibles con situaciones de emergencia, persecución o exilio. Los requisitos administrativos, las categorías rígidas de gasto y determinadas exigencias de rendición pueden dificultar que los recursos respondan a necesidades urgentes de protección. Se planteó por ello la necesidad de fondos más flexibles y de una mayor sensibilización del ecosistema de donantes sobre las particularidades de trabajar con personas y organizaciones en contextos de riesgo. LEAD podría desempeñar aquí una doble función: facilitar acceso a mecanismos de respuesta rápida y utilizar su posición internacional para trasladar estas necesidades a financiadores.
3.6. Fortalecer capacidades locales sin desplazar el protagonismo territorial
Una preocupación transversal es que el fortalecimiento externo no reproduzca relaciones extractivas de conocimiento. El apoyo debería orientarse a que las propias comunidades puedan producir evidencia, desarrollar capacidades jurídicas y técnicas, formar nuevos liderazgos y construir sus estrategias de incidencia. Esto implica que las organizaciones internacionales operen principalmente como facilitadoras y conectores, mientras las prioridades, conocimientos y estrategias continúan siendo definidos desde los territorios.
4. Orientaciones que surgen para el desarrollo de LEAD
De la conversación se desprenden algunos principios que podrían orientar el desarrollo futuro de la iniciativa.
- Partir de las capacidades que ya existen. Las comunidades no comienzan desde cero: existen sistemas propios de cuidado, estructuras comunitarias, redes políticas y conocimientos territoriales que cualquier mecanismo de apoyo debería reconocer y fortalecer.
- Combinar prevención y respuesta. Los fondos de emergencia y la asistencia ante una crisis son necesarios, pero deberían coexistir con inversión sostenida en capacidades, cohesión comunitaria, generación de evidencia y prevención.
- Pensar la protección de manera integral. Seguridad física, jurídica, digital, económica y psicosocial forman parte del mismo entramado.
- Trabajar regionalmente sin borrar las diferencias locales. Existen patrones compartidos, pero las estrategias necesarias son distintas en contextos de conflictividad territorial, persecución judicial, cierre del espacio cívico o exilio.
- Evitar sustituir la voz de los territorios. La función internacional de LEAD puede ser abrir puertas y amplificar, procurando que sean las propias comunidades y organizaciones las que definan sus mensajes y prioridades.
- Garantizar flexibilidad. Tanto los mecanismos de financiamiento como las formas de participación deberían poder adaptarse a organizaciones pequeñas, personas defensoras independientes y actores que trabajan bajo altos niveles de riesgo.
5. Conclusiones
Los intercambios del taller también refuerzan varios de los principios que orientan el trabajo de Kallied. Las experiencias compartidas muestran que, aunque los contextos políticos, institucionales y territoriales varían, existen patrones comunes de riesgo y, al mismo tiempo, estrategias de protección y resistencia que pueden generar aprendizajes más allá de cada territorio. En este sentido, el trabajo de Kallied puede contribuir a transformar experiencias dispersas en conocimiento compartido, facilitando espacios donde organizaciones y personas defensoras puedan comparar estrategias, identificar patrones, documentar aprendizajes y fortalecer capacidades a partir del conocimiento producido desde los propios territorios. Este rol resulta especialmente relevante frente a una preocupación que atravesó el taller: evitar dinámicas extractivas de producción de conocimiento y garantizar que las comunidades no sean únicamente fuentes de información, sino actores centrales en su generación, interpretación y uso. La articulación entre Kallied y LEAD ofrece así una oportunidad complementaria: mientras Kallied puede contribuir a sistematizar y conectar conocimientos y experiencias producidos desde los territorios, LEAD puede ayudar a amplificarlos, vincularlos con redes de protección y trasladarlos hacia espacios regionales y globales de incidencia.

